lunes, 6 de diciembre de 2010

Reflexiones sobre el amor - Leo Buscaglia


La inflexibilidad en el amor

   Hace muchos años tuve un maestro budista en Tailandia que ejemplificaba la supervivencia  emocional sencillamente. “Seamos como el bambú, decía, es fuerte en el exterior y suave y abierto en el interior. Tiene las raíces fuertes y plantadas en el suelo y estas se entrelazan con otras para lograr fuerza y apoyo mutuo. El tallo se balancea libremente con el viento sin resistirse. Todo lo que es flexible es mas difícil de romper”
   A veces, al enfrentarnos a la frustración, en lugar de mantenernos fuertes, nos rendimos. En general las cosas no son del todo buenas o del todo malas. La vida no es tan simple. Las respuestas y las soluciones que buscamos generalmente se encuentran en un término medio. Cuando insistimos en ver todo negro o blanco, nos alejamos de la realidad. Ceder no significa renunciar, del mismo modo en que ser flexible no es un signo de que crecemos de convicciones. En la mayoría de los casos, cuando cedemos un poco obtendremos más de lo que nos imaginamos.

  • frente a tantos colores maravillosos que hay en este mundo. Es una lastima ver todo blanco o negro. (Dennis R. Little)
  • el único trauma perdurable es el que sufrimos sin lograr un cambio positivo.


El temor de ser vulnerables

   Algunas personas están convencidas de que solo están emocionalmente seguras cuando permanecen protegidas, ocultas e introvertidas. Se cuidan de no revelarse a si mismas por temor a quedar expuestas e indefensas. Al estar protegidas e inaccesibles, sus relaciones nunca traspasarían el nivel superficial. Al mismo tiempo, se lamentan de no tener la intimidad necesaria para el amor.
   Cuando nos defendemos, protegemos y custodiamos, nos aislamos en la soledad. Así nos podemos escapar de graves traumas emocionales, pero al hacerlo, nos perdemos la maravilla de la verdadera intimidad. Solo tendremos posibilidades de tener éxito en el amor si permanecemos vulnerables.
  Nos engañan, traicionan o embaucan, al menos podremos decir que lo hemos intentado. Y, en cierto modo, tendremos éxito si impedimos que las cicatrices de la experiencia formen una coraza impenetrable. Cuando nos demos cuenta de que la vulnerabilidad es la esencia del amor, sin duda lograremos que las heridas cicatricen para intentarlo nuevamente.

  • la única y verdadera felicidad nace de esforzarnos por lograr un propósito. (William Cooper).
  • El amor crea un nosotros sin destruir el yo


Una sana condición para el amor incondicional

   Con frecuencia se oye hablar del amor incondicional. Está de moda jurar que amaremos “sin condiciones”, pero rápidamente nos damos cuenta de que es difícil cumplir con la condición de amar incondicionalmente. De hecho, en el amor existe una condición obligatoria que es dejar crecer al otro como un individuo separado de nosotros. Si por un instante sentimos que no lo estamos cumpliendo, debemos examinar inmediatamente y detenidamente nuestro amor. No solo debemos respetar la necesidad de crecer que tiene el otro, sino también alentarlo, aunque corramos el riesgo de perderlo. Parece irónico, pero la única forma de crecer unidos es permitir que cada uno crezca por separado.
   La idea de que para que dos personas conserven el amor deben fusionarse por completo es falsa. La imagen de encender el fuego resulta acogedora hasta que nos quedamos sin combustible porque ninguno de los dos salio a buscarlo. Por el contrario, cuando lo hacemos, regresamos y encontramos el fuego vivo capaz de calentarnos a los dos.

  • las cosas no cambian, nosotros si (Henry David Thoreau).


El flujo natural del amor

   Mi madre, en su lecho de muerte, me retó por estar llorando.
-¿A que te estas aferrando? –me preguntó. En ese momento estaba demasiado aturdido y triste como para que la sabiduría de sus palabras llegara a mí mente. Sin embargo, más tarde, logre entender que ella me pedía que continuara con mi vida. Su tiempo ya había pasado mientras que la mayor parte del mío aún estaba esperando.
   Desde ese momento aprendí a dejar atrás las cosas y resultó mucho más fácil. Hace poco me mudé de la casa donde había vivido desde hacía más de cuarenta años. Recuerdos llenos de alegría, dolor, belleza, sueños, personas y aventuras invadían cada ropero y cajón de las habitaciones. Creí que nunca iba ser capaz de abandonarla y dejarla a extraños.
   Pero recordé la pregunta de mamá y sencillamente cerré la puerta y me alejé. Fue tan simple. Me di cuenta de que los recuerdos y los sueños que tanto valoraba no quedaban escondidos en roperos y cajones sino que estaban dentro de mí y que podía llevarlos a donde quería.
   Es humano aferrarnos a lo que tenemos, pero al hacerlo, destruimos el flujo natural de la vida.
   También existe un movimiento natural del amor. No comienza y termina ni tampoco se encuentra fijo en un punto de nuestras vidas. Es continuo y expansible, se expresa en experiencias nuevas y al mismo tiempo vive para siempre en los cálidos recuerdos.

  • me interesa el futuro porque allí es donde voy a vivir el resto de la vida (Charles F. Kettering).
  • Quien descansa a los brazos del amor, generalmente despierta a los pies de la desilusión.


Nunca te canses de decir: “Te amo”

   No me puedo imaginar palabras con tanto poder como la frase tan simple “te amo”, Francoi Villon, el poeta francés, escribió: “Te amo. Es fácil de pronunciar estas palabras sin embargo mi corazón tiembla cuando lo hago ya que tienen un significado tan pleno y melodioso como la campana de la muerte.”
   No debemos cansarnos de expresar el amor, ya que sin duda nunca nos cansamos de oírlo cuando nos lo expresan. Es increíble lo fácil que nos resulta utilizar estas palabras con seres inanimados. Nos sentimos seguros al amar nuestro automóvil, nuestro abrigo nuevo o los fideos con salsa de carne. Pero nos resulta difícil expresar nuestro amor por otros seres humanos, inclusive aquellos que están junto a nosotros.
   En mi clase sobre el Amor les pedí a cada uno de los estudiantes que regresaran a casa, miraran a sus padres a los ojos y les dijeran: “te amo, papá”. Esta tarea fue motivo de enorme ansiedad. Las respuestas de los padres fueron sorprendentes, desde el asombro total que sólo les permitió tartamudear un “me alegro, pero ¿Qué te sucede?” hasta “lo se, no necesitas decírmelo”.
   El mensaje “Te amo” no puede transmitirse sin ser dicho. Inclusive, es necesario que lo pronunciemos siempre que haya amor.

  • Existe más hambre de amor y aprecio en este mundo que de pan (Madre Teresa).


El amor y la perfección

   La perfección humana es una ilusión. Nadie es perfecto; nada es perfecto. En el arte, la falla es la que hace que la obra maestra sea más intrigante.
   La vida es la lucha de hacer todo lo mejor posible. El problema es creer que no recibiremos amor a menos que logremos los niveles más altos de perfección. Esta opinión trae como consecuencia conductas compulsivas que solamente debilitan nuestras energías y no nos llevan a ningún lado.
   Esta idea es tan extrema que algunos intentan suicidarse porque se les quemo la carne. Otros transforman la jardinería en una obsesión porque se empecinan en tener el parque más trabajado del barrio. Estas personas se comportan como si los errores o las pequeñas imperfecciones fueran manchas permanentes e irreversibles en sus imágenes tan cuidadas.
   Muy pocos mueren de imperfección. A la mayoría se les permite intentarlo nuevamente para mejorar decisiones y comportamientos. No necesitamos hacer todo bien siempre.
   Cuando dejamos de lado la necesidad neurótica de ser perfectos, nos liberamos de la presión de la santidad y aprendemos de nuestros errores en lugar de ser destruidos por ellos.


Amor eterno

   Hay muchos libros dedicados a enseñar como mantener vivo el amor, y esto se puede resumir en dos palabras: esfuerzo constante. Cuando nos dejan de lado, nos ignoran, nos hieren, nos rechazan, debemos actuar como el corazón que continua latiendo, inclusive en un cuerpo herido, debemos seguir luchando. Si no estamos preparados para ser flexibles en el amor, tendremos que estar preparados para tener una relación breve.
   Casi todos somos culpables de haber dejado caer los brazos por la desesperación frente a un acto sin amor o un problema sin solución en nuestras relaciones amorosas. Cada intento para rectificar la situación parecía empujarnos a otro fracaso y a veces la razón, para seguir intentándolo.
   No podemos vivir sin amor, y por ello debemos levantarnos y tratar de seguir luchando. Nos ayudará pensar que hay pocos obstáculos que pueden vencer a la perseverancia, la determinación, la paciencia y, menos aún, al amor.

  • No importa que te derrumben. Lo único importante es que te vuelvas a levantar. (Vicent Lombarda).
  • Las mentes son como los paracaídas solo funcionan cuando están abiertas.


La separación absoluta es una ilusión

   Todo esta conectado. Se dice que una hoja no cae ni un niño es abandonado sin que todos, de algún modo, resultemos afectados. Debemos aceptar el hecho de que el mundo es pequeño y que, a medida que pasa el tiempo, se va haciendo más perceptiblemente pequeño. Ya no hay un lugar donde podamos escondernos de los demás.
   No existe una pared lo suficientemente alta o fuerte como para separarnos de la soledad y la desesperación de los que nos rodean. Aunque nos convenzamos de que no necesitamos a los demás, ellos nos necesitan. El amor es la unión más eficaz, entre todas las cosas. Tiene el poder de iluminar, cicatrizar, unir, enriquecer y restaurar. Todo lo que necesitamos en permanecer abiertos a él.

  • Del mismo modo que la ola no pede existir por si misma, ya que siempre participa del movimiento del océano, nosotros no podemos experimentar la vida por nosotros mismos sino que debemos compartir la experiencia de la vida que se desarrolla alrededor. (Albert Schweitzer)










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